Aliado Feminista: ¿puede un hombre ser feminista?

He pasado varios días en los que, de una u otra forma, surgían dudas y debates en torno al papel de los hombres en el apoyo al feminismo, ya sea hablando en general, desde el análisis de mi propio papel o del de otros hombres.

La mayoría de las conversaciones en este sentido han surgido a raiz de las tendencias en los comentarios de la sección de una conocida tuitera feminista, @Barbijaputa, en eldiario.es, donde, pese a poder considerarse un espacio feminista, la mayoría de los participantes, o al menos los más activos, ya sean defensores de una idea, de la contraria o, realmente, de ninguna, somos hombres, por lo que, justo hoy, y en respuesta a esa invasión de espacios, se está llevando a cabo, en los comentarios de su último escrito, la iniciativa #TomaElDiario.

Hay personas, como Sara*, de la que comparto un texto que ella ha escrito a través de varios tweets, que saben ser oportunas aún sin proponérselo, explicando, probablemente mejor de lo que yo podría hacerlo, mi opinión al respecto:

Por qué considero que los hombres son aliados y no propiamente feministas:

El feminismo es un movimiento social y político que supone la toma de conciencia de las mujeres de la opresión que sufren para eliminarla, es decir, el feminismo es una lucha creada por la mujer para liberar a la mujer, ya que ésta ha sido oprimida históricamente por ello.

Históricamente, las mujeres han sido quienes han luchado contra sus propias cadenas porque son las que sufren la opresión. El feminismo es un movimiento por y para mujeres porque ellas son quienes deben luchar por su libertad, dirigir y protagonizar el movimiento.

Un hombre, por mucho que quiera ponerse en el lugar de una mujer, nunca va a saber lo que es sufrir por la condición de mujer. Puede mostrar empatía, puede solidarizarse con la lucha, pero nunca va a ser víctima directa de la misoginia, y digo directa porque pueden afectarle los roles de género, pero siempre va a ser a costa de la mujer; nosotras somos la razón por la que a un hombre se le ataca con machismo; nosotras somos el insulto, ellos reciben de manera indirecta la consecuencia de que lo femenino sea malo. Es la consecuencia de tener ciertos privilegios, son como “efectos secundarios”, pero no constituye opresión real por ser hombres.

Un hombre, al no estar oprimido por su condición de hombre, no puede liderar un movimiento que lucha contra una opresión que no sufre; un hombre, al no ser mujer, no puede liderar un movimiento que lucha contra la opresión que sufren las mujeres por serlo. Quienes deben llevar la voz, quienes deben liderar el movimiento y tomar decisiones, quienes lo representan, son quienes quieren libertad, y quienes quieren libertad son los oprimidos, en este caso las mujeres, así que somos nosotras quienes debemos protagonizar el movimiento.

Creo en el término aliado como el más adecuado para definir la posición del hombre en el feminismo porque su posición es secundaria, porque no participa activamente como lo haría una mujer, sino que su papel debe limitarse a escuchar, deconstruirse y formarse. Un hombre debe transformar su entorno y hacerlo feminista, un espacio seguro para la mujer, no debe preocuparse por ser el protagonista.

Y si veis esto como ignorar al hombre, es que habéis asimilado que al hombre le pertenecen todos los espacios en todos los ámbitos. Todos hemos asimilado el androcentrismo, rechazamos ver un espacio en el que el hombre no lleva la voz sino que es la mujer quien habla. Rechazamos la idea de que un hombre tenga que tener un papel pasivo en una lucha porque históricamente le han pertenecido todos los ámbitos.

Aliado es alguien que apoya una causa pero sin apropiarse de ella; alguien que empatiza pero sabe que jamás sabrá lo que siente el oprimido; alguien que sabe que las cosas pueden observarse desde fuera pero que nunca las verá con los mismos ojos que alguien que está dentro.

Personalmente, creo en el concepto de aliado porque creo que el hombre, al estar en posición de privilegio, tarda más en deconstruirse, porque siempre quedan conductas que muchas veces no percibimos pero pueden ser paternalistas o misóginas y las hemos asimilado, porque puedes pensar que estás haciendo algo bien pero no escuchar cuando te señalan conductas y eso no es propio de feministas, porque, al estar en posición privilegiada, lo tienes fácil para hacer uso de tus privilegios, incluso sin ser consciente de ello.

Al haber vivido toda tu vida teniendo X privilegios no es fácil desprenderse de ellos, el oprimido es quien detecta cuándo abusas de ellos. Las personas blancas somos aliadas de la lucha antirracista porque estamos en posición de privilegio y tenemos conductas interiorizadas, al igual que los hombres son aliados de la lucha feminista y los heteros de la LGTB+, por la misma razón: conductas interiorizadas de las que no es sencillo desprenderse y mucho menos estando en posición de privilegio respecto al oprimido.

FUENTE: twitter.com/superchenoista/status/726107637373394945


Debo admitir que alguna vez yo sí me describo como feminista, más que nada, porque no me confundan con quien dice “yo no soy feminista, yo creo en la igualdad” (que me suena igual que si alguien dijese “yo no soy tu tocayo, sólo me llamo igual que tú”, porque simplemente pienso que no ha entendido la palabra). También es cierto que dejo que el resto del mundo me defina como considere cada cual, si quiere llamarme feminista, bien, si quiere llamarme aliado, estupendo… como si quiere llamarme “mangina”. Pero esto no es sólo una cuestión de nombres, sino de límites, de espacios.

Pero, ¿cómo se aplica todo esto? ¿qué debemos hacer entonces?

La respuesta suele ser, muy acertadamente, primero escuchar. Escuchar a las mujeres que, necesariamente, deben ser quienes marquen la dirección del feminismo. También leer, mucho (y también, en este caso, preferiblemente a mujeres). Y, escuchar implica también observar, analizar de qué manera se refleja aquello que estamos escuchando en nuestra realidad cercana, en nuestro contexto, en nuestra familia, incluso dentro de nosotros mismos. Y después… aquí empiezan los problemas.

Cuando llevas mucho tiempo aprendiendo sobre algo, es natural el impulso de aplicarlo, incluso de enseñárselo a otras personas, pero la forma en que los hombres estamos acostumbrados a cumplir nuestros impulsos libremente es parte del problema, no de la solución.

Por supuesto que puedes hacer esa labor didáctica, sobre todo, en tu contexto inmediato. Por ejemplo, cuando tus compañeros de trabajo se pongan a hablar de una compañera como si fuera un objeto, no siendo el “caballero andante”, ni siquiera es necesario que te centres en defenderla cuando ella esté delante. De hecho, si sólo les corrijes cuando ella está delante, no estás haciendo nada por el feminismo, sólo te estás haciendo el “caballero”, y eso no es precisamente una forma revolucionaria de transformar los estereotipos sociales… Ahora bien, si quieres enseñar algo a una mujer sobre feminismo, también puedes hacerlo… cuando tengas una hija. Hasta entonces, abstente.

Pero, a veces, incluso esa intervención en el contexto inmediato, aunque no sea precisamente fácil ni algo a corto plazo, nos sabe a poco, y queremos también apoyar la causa públicamente, más aún, en estos tiempos de interacción continua con desconocidos y desconocidas en redes sociales.

¿Puedo compartir información sobre feminismo? Sí ¿Puedo convertirme en fuente de esa información? Depende. Yo lo estoy haciendo con este artículo, pero nótese a quién lo dirijo: a otros hombres

¿Puedo solidarizarme con la lucha feminista? Por favor, hazlo ¿Puedo hacerla mia? No es tuya. El feminismo no existe para que tú puedas mostrarte sensible o vestir de rosa. Es cierto que ese tipo de cosas pueden ser consecuencias positivas del feminismo, también para los hombres, pero no es su objetivo, ni tiene que serlo.

¿Puedo participar en una conversación sobre feminismo? Sí ¿Puedo dirigirla o monopolizarla? No ¿Puedo hablar con una mujer de igual a igual sobre ser mujer? No. No eres mujer, no puedes saber mejor que ella lo que es ser mujer, por mucho que hayas leido ¿Tengo derecho a participar en cualquier conversación sobre feminismo? No, sólo en las que se te invita a entrar. Puedes pedir permiso, pero no te lo concedas.

¿Puedo ir a una manifestación, a un evento o entrar en un grupo feminista? Sí, salvo que no. Si el espacio ha sido definido como no-mixto, no te quejes, no te están marginando. Los espacios no-mixtos no son todos los espacios que hay (puedes buscar otro), pero son necesarios como herramienta de seguridad, de visibilidad y de fomento de la sororidad (por cierto, no, tampoco puedes incluirte en lo de la sororidad… he llegado a ver a un hombre hacerlo… la verdad es que me reí mucho, pero no lo hagas) ¿Puedo coger la pancarta y salir en la foto? No (no hay matices, no, me da igual que seas político, no) ¿Puedo gritar las consignas? No. No es por nada, no es que sea culpa tuya tener una voz grave y potente que resalte sobre las de las mujeres, pero la tienes, y lo sabes, y si no te contienes un poquitín, eso sí es culpa tuya.

Y, sobre todo, si te pierdes en alguno de estos puntos, vuelve al primero, volvamos siempre al primero: Escuchar.

79 Comentarios

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  1. Algunas cosas no encajan.

    Lo primero que no encaja es la definición de feminismo que se utiliza. Una definición que creo que no corresponde con una definición sino con una descripción de lo que tú crees que es el feminismo. El mero hecho de que tú legitimes una definición sobre el feminismo va en contra de todo tu artículo. Por más que cites a una mujer cómo legítimante de tu articulo, de tus posiciones ideológicas y de tu actividad vital eres tú quien nos dice que es ésa definición y no otra la legítima y verdadera. Todo un ejercicio de rockambolismo teórico.

    Por lo tanto, si tu artículo tuviera razón, el artículo sería una contradiccion en sí misma. También creo que existen otras contradicciones bastante evidentes en la construcción de tu argumento.

    Por ejemplo el dar el mismo valor a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres.

    Así estableces que un hombre no puede hablar de igual a igual de ser mujer.

    Me parece un acercamiento al feminismo liberal bastante injustificable.

    Puede una mujer hablar de igual a igual con otra sobre ser mujer?
    En ámbitos del feminismo blanquito europeo es demasiado frecuente que se piense que son el ombligo del mundo y vayan por ahí creyendo que todo lo saben. No es otra cosa que la reproducción del eurocentrismo dentro de la teoría feminista.

    Yo creo que no. Son bastantes frecuentes las críticas del feminismo plebeyo a esta verdadera invasión del feminismo liberal en los ámbitos del feminismo, otorgando a la mujer unos poderes de cognición cuasi místicos, no sólo para entender a otras mujeres y a otros colectivos de mujeres, sino a los hombres en su totalidad.

    Evidentemente aquí algo no encaja.

    Parece que también conoces, supongo que por legitimar a algún teórico de la racializacion, a las personas racializadas.

    Y ya aquí como que me termino de mosquear.

    Lecciones de feminismo que supuestamente no debe dar un hombre. TU si, tu por encima del bien y del mal.

    Pero ya, cuando me hablas de lo que siente o piensa una persona racializada, desde tu propia óptica y legitimandote en “numerosos autores” es que me permito responderte.

    Yo soy una persona racializada. Que te está leyendo como le explicas lo que es, lo que siente y como debe comportarse ante la discriminación.

    Aquí se te cae toda la estantería.

    No voy a ser yo quien te baje del púlpito. Pero si permíteme decírte que cada opinión que das debería estar despojada de ese halo de dogmatismo y escribir cosas como “yo creo”, ” mi opinión es” y otras frases por el estilo. Primero que nada por reforzar y recordar el carácter subjetivo de tu articulo a los demás y que no caigan en el error de creer que les estás recitando los 10 mandamientos.

    Y segundo para ubicarte tu mismo. Si tú no eres feminista, si los hombres no pueden opinar sobre feminismo, si los hombres deben secundar la lucha feminista tu artículo sobraría.
    En mi opinión los hombres podemos hablar, opinar y actuar de manera feminista. Podemos ser feministas. Cómo un latino puede ser antirracista, o lo puede ser un europeo.

    O tampoco puedes ser antirracista?

    Y no sólo podemos, debemos hacerlo.
    Claro que nuestra lucha tiene diferencias con las del colectivo femenino.

    Cómo las tengo yo contigo y somos los dos hombres.

    Cómo las tiene una feminista sudamericana con una europea.

    Eso quiere decir que no pueden participar mujeres europeas en la lucha feminista?
    No, eso quiere decir que cada uno tiene su lugar.

    Nosotros tenemos algunas tareas excluyentes dentro de la lucha feminista. Tareas que no puede acometer ninguna mujer y que además ni siquiera es totalmente homogénea en el colectivo masculino.

    Una de ellas es la deconstrucción tu reconstrucción de la masculinidad.

    Y si no participamos en esta tarea nadie la va a hacer.

    Y no la debemos acometer por eliminar nuestros privilegios. Por qué la propia definición de privilegio te coloca instantáneamente en el espectro de pensamiento liberal y patriarcal.

    La debemos acometer para liberar a las personas del yugo de la discriminación, nosotros incluidos.

    El pensar que oprimir a otro es un privilegio es un síntoma de cuán permeados estamos por la ideología dominante.

    Es asumir que por ser hombre nos beneficia oprimir a las mujeres.

    Un saludo Andrés. Y me encanta como te involucras en el debate en los comentarios de éste artículo. Todo un signo de humildad.

    • Hola, Pablo. En primer lugar, gracias por comentar.
      El artículo es eso, un artículo breve, no una tesis. Entiendo perfectamente que al simplificar una idea se encuentren lagunas (en este artículo en concreto, ya me imaginaba que alguna gente iba a ir a buscarlas, de hecho), incluso aunque puedan no estar en la idea en que se basan.
      Hablaba aquí, en cualquier caso, de movimientos, más que de ideas. Claro que los hombres podemos tener ideas y opinión también sobre feminismo (y sí, esta es la mía… o lo era: en esencia sigo pensando lo mismo, pero quizás hoy lo escribiría de otra forma, o no lo escribiría en absoluto).
      Es importante que esas ideas las formemos desde un conocimiento que vaya más allá de nuestras propias experiencias, que son limitadas (y sesgadas), es decir, atendiendo a las experiencias de otras personas, y si hablamos de una discriminación o una opresión, sobre todo, a las voces de quienes la sufren.
      Obviamente, entre esas voces, las habrá muy diferentes, porque efectivamente (y si he transmitido una idea distinta, me disculpo por ello) las mujeres no son iguales, tienen experiencias diferentes, e incluso cuando son similares, pueden sacar conclusiones diferentes. Eso implica tener que elegir a cuáles haces más caso: no se trata de no pensar.
      Tampoco pretendía dar “lecciones de feminismo”, más bien consejos prácticos (a quien ya pudiese compartir una idea similar, no tanto para convencer a nadie), y, específicamente, a otros hombres.
      Pero, como decía, hablaba aquí más de movimientos que de ideas, de visibilización en esos movimientos.
      No es lo mismo un movimiento basado en la protección de un colectivo que en la reivindicación de derechos. No es igual ni tiene el mismo efecto, pedir por alguien (a quien, de esa forma, se logra mantener en una imagen de indefensión), que exigir desde el derecho propio.
      Y es tremendamente importante, para entender de verdad en qué consiste una lucha así, y para desarrollar un auténtico respeto a quienes sufren en propia piel aquella injusticia contra la que se lucha, que quienes encabecen el movimiento feminista, quienes lo protagonicen y se muestren en él, sean mujeres, para entender de verdad que lo que exigen son los derechos que les pertenecen, no los que los hombres queramos conceder.
      Por eso, aunque podamos apoyar el feminismo, en la forma (porque por supuesto que puede tomar varias) que más nos convenza, aunque, de hecho, podamos entender que es nuestro deber hacerlo, aunque podamos desarrollar ideas con respecto a ello, en el feminismo, simplemente, no somos lo importante.
      Ni siquiera se trata tanto de definir cuál tiene que ser nuestro papel como hombres, como de asumir la necesidad de no darle más importancia de la que tiene.
      Por otra parte, las opresiones, por definición, se dan para que un grupo obtenga privilegios (aunque, por lo que dices, creo que no definiríamos igual esta palabra). Otra cosa es si realmente todas las personas que, en un determinado sistema de opresión, no estén entre el grupo oprimido (en este caso, los hombres) obtienen privilegios (desde esa idea de sistemas aislados, que hacen que una persona pueda ser oprimida u opresora según el contexto), o si, más bien (creo yo), lo que obtienen son “concesiones” desde el único grupo (reducidísimo) de verdaderamente privilegiados, que lo son por todos esos sistemas al mismo tiempo, para hacer que los oprimidos colaboren en mantener su propia opresión. Pero eso daría para otro artículo, o para una tesis de verdad.
      Un saludo.

  2. “y los heteros de la LGTB+, por la misma razón”
    Hay personas heteros dentro del colectivo LGTB
    Ser Transexual no te hace ser homosexual o bisexual. Dejad de invisivilizar la T.

  3. No estoy de acuerdo con este punto del artículo: “Un hombre, al no estar oprimido por su condición de hombre, no puede liderar un movimiento que lucha contra una opresión que no sufre.” Es muy sabido ya que tanto hombres como mujeres sufren de una opresión en común: la violencia doméstica. Hombres y mujeres deberían UNIRSE EN LA LUCHA contra la misma opresión que sufren, porque ambos géneros, el femenino y el masculino padecen violencia doméstica y sufren por los maltratos del sexo opuesto. Los dos sufren como víctimas del sexo opuesto, no sólo la mujer. Así que decir: “Un hombre no esta oprimido por su condición de hombre” y decir que “un hombre no puede liderar un movimiento que lucha contra una opresión que no sufre”, es un error grandísimo, por no decir que es un pensamiento totalmente falso o una mentira más grande que una casa.

    • Es cierto que cualquiera puede sufrir violencia, por el sexo opuesto o el mismo, dentro de la pareja o fuera de ella, de mil formas, todas importantes, todas dolorosas y todas objeto de análisis y que deben ser resueltas.
      Pero, cuando hablamos aquí de opresión, no lo hacemos de circunstancias, por horribles que sean y por mucho que puedan y deban despertar nuestra empatía, sino de “sistemas de opresión”, es decir, de una opresión sufrida por un colectivo (más allá de sus circunstancias), por formar parte de él (o por no formar parte del otro que obtiene privilegios de su opresión), y en el que la violencia puede ser una parte (o no), pero rodeada siempre de una serie mayor de elementos que situan a ese grupo en situación de desprotección, de discriminación, que normaliza y aumenta el daño de esa violencia…
      Y los hombres, como tales hombres (otra cosa será un hombre racializado, discapacitado, o, simplemente, obrero, pero como obrero, no como hombre), independientemente de las circunstancias que podamos sufrir, no somos oprimidos de esa forma sistemática.
      En cualquier caso, cuando se habla concretamente de feminismo, de patriarcado como sistema de opresión, ser consciente de la posición desde la que se lucha, no significa para nada no unirse a esa lucha, solo es hacerlo sin olvidar por qué se está luchando, y que no es solo, y no en este caso, por uno mismo.

  4. Bravo! Perfecto! Has ddo en el clavo en todo!!

  5. lei la nota y me quedo re clara la posicion y el rol desde donde puedo ayudar.

  6. Después de meditarlo con mucha calma, he decidido que no voy a poner ningún comentario en la red social sobre feminismo. Es un tema muy complejo y sensible, a mi juicio. Y, hay mucha susceptibilidad, en cualquier dirección. Hoy en día se tiene la piel muy sensible, y, enseguida se ofenden.
    Prefiero ver muy poco la televisión, suele potenciar las noticias negativas, las amplifica.
    Es mucho más interesante los grupos de oración, de meditación.

    • Haces bien.
      El feminismo es una máquina de producir injusticia, sufrimiento e infantilización. Viven de ser visibles y que se hable de ellos, de la sensación de que producen dinero y atención en los medios de comunicación.
      Cuanto más hablemos de él mas fuerte será.

  7. Por qué esa obsesión con etiquetar cosas? Nunca he visto a un negro decirle a un blanco: “en mi lucha serás un mero espectador”, sinceramente, para mi, se desvirtualiza el objetivo de ese movimiento perdiendo energías en etiquetar el rol de cada uno, el que sume bienvenido sea y el que reste para su casa, y dejemos de poner etiquetas que no hacen mas que, bajo mi punto de vista, levantar barreras

    • Aliado y mero espectador no es lo mismo para nada (una de las cosas que menciono es cómo actuar en una manifestación, y el hecho en sí de acudir a una manifestación no es precisamente algo pasivo y “neutral”). El mero espectador, el que no hace absolutamente nada, es más bien cómplice.

      Simplemente se trata, no de definir posiciones distintas en la lucha, sino de aceptar que, hoy por hoy, en la sociedad, tenemos posiciones distintas, que es precisamente contra lo que se lucha, que hablamos, pensamos, actuamos, socializamos y desarrollamos nuestras ideas desde esas diferentes posiciones, de tal forma que, para entender la de las mujeres, hay que escucharlas en primer lugar a ellas. Simplemente eso.

      No es levantar barreras, es admitir que existen, para poder derribarlas, no empujando en direcciones opuestas, sino en la misma.

      Y sí, es aplicable a la lucha antiracista y puedes encontrar artículos escritos por personas racializadas sobre ello, si las que conoces no te lo han dicho nunca. Te pongo un ejemplo: “6 cosas que personas aliadas de la lucha anti racista no pueden olvidar” (Viviana Santiago) https://afrofeminas.com/2017/03/31/6-cosas-que-personas-aliadas-de-la-lucha-anti-racista-no-pueden-olvidar

      Un saludo.

    • Anónimo, estoy totalmente de acuerdo contigo. Quien escribió esto está levantando barreras contra hombres que sólo quieren solidarizarse con su causa y sumar aportes. Me parece absurdo. Las feministas siempre se quejan por la discriminación contra las mujeres y la persona que escribió esto es la primera en discriminar a los hombres que quieren integrar un grupo feminista, con el falso argumento de que un hombre no vivió la opresión que vive la mujer. Me causa indignación.

  8. Antes que nada, saludos. Mi comentario es una pregunta muy puntual que mientras no se responda creo que el artículo (y el autor del mismo, obviamente) no puede dar una respuesta cabal, global sobre la pregunta que se plantea en el título lo cual, a su vez me parece que también torna imposible avanzar más en los comentarios. Y mi pregunta es ¿Es posible hablar de UN feminismo o, por el contrario, se hace necesario hablar de “LOS feminismos realmente existentes” que, al parecer, provendrían de líneas teóricas y filosóficas a veces muy distintas, hasta contradictorias?
    Egun on eta aste on!

    • Se podría hablar de feminismos o de diferentes teorías dentro del feminismo, más bien, pero, obviamente, tienen una esencia común, que parte, en primer lugar, de tomar consciencia de la existencia de una desigualdad social entre hombres y mujeres, y, en segundo lugar, ver esa desigualdad como algo que hay que evitar, y, por tanto, sí, existe el feminismo, en singular, aunque pueda haber ideas distintas dentro de él (e incluso de cada una de sus corrientes, incluso casi una idea distinta por persona).

      Es cierto que hay corrientes que difieren en elementos muy esenciales (por ejemplo, entre el transfeminismo y ciertas formas, que no todas, de feminismo radical, pueden estar de acuerdo en ver esa desigualdad entre hombres y mujeres, pero no en quiénes forman cada grupo), también que, en muchas ocasiones, muchas corrientes feministas se muestran poco diversas, invisibilizando colectivos, que deben desarrollar, desde sus particularidades, sus propias corrientes (como el feminismo negro, que tanto ha hecho por todo el feminismo y tan poco mérito se lleva)…, pero eso son cuestiones que dan para otra entrada, cuando me decida a mantener un poco más activo este blog.

      En cualquier caso, una cosa son las corrientes teóricas que analizan la realidad social, y otra, muy distinta aunque se nutran una de la otra, es el desarrollo de movimientos sociales reivindicativos. En las reivindicaciones por acabar con esa desigualdad, se pueden juntar todas las corrientes en sus objetivos comunes, todas plantean crítica social y todas fomentan la participación en el desarrollo de una sociedad mejor. Esta cuestión del papel de los hombres como aliados es más propio de la acción en esos movimientos, que del posicionamiento en una u otra corriente teórica y, por tanto, aplicable a todas ellas en principio.

      Un saludo.

  9. Ante todo quiero dar las gracias por el artículo, me parece un tema muy actual. También entiendo que podemos discutir sobre diferentes puntos de vista de este tema siempre desde el respeto.
    Yo personalmente no sé si lo mejor para definirme sería feminista, o promotor de la igualdad de sexos, pero desde luego que estoy a favor de la igualdad, de que todos tengamos las mismas condiciones, salarios, etc..
    La parte que más me llama la atención de este tema sería el de cómo actual los hombres en este caso, sobre todo con la huelga feminista tan reciente. Tal vez suene un poco polémico, pero me parece que aunque la lucha me parece legítima, creo que la forma de abordarla, todavía se debería debatir. Yo personalmente no soy un experto en el tema, pero me interesa porque yo también por lo poco que he leído soy parte del asunto. Y me interesa sobre todo el papel de los hombres en el feminismo. Yo mismo he conocido a mujeres que participan en tales colectivos feministas, y yo me interesé por ellos; pero no porque quisiera monopolizar las reuniones ni mucho menos, sino como simple espectador para conocer esa realidad. Y la compañera me dijo que ese tipo de reuniones deberían ser sólo para mujeres. Eso me lleva a lo que he leído de los grupos mixtos o no mixtos. No quiero decir que este grupo local represente a todas las organizaciones feministas, pero me parece que en cierto modo tampoco se debería cerrar la puerta a los hombres a participar, aunque sea de forma pasiva, me parece que ese tipo de discriminación les hace un flaco favor ya que se corre el riesgo de caer en los mismos problemas que se denuncian contra su situación.
    Desde luego que yo no voy a dirigir la esfera privada de nadie pero aun así, este tema es lo demasiado importante como para dejarnos fuera.
    Es como con otros colectivos que históricamente también han sufrido discriminación, como son el colectivo LGTB+ o la gente de color. Obviamente yo no puedo decir que he sufrido esa discriminación. El riesgo que me parece se puede correr en estas luchas, e insisto, son pocos casos y no representan a todo el colectivo, es que se de una especie de rechazo, casi odio en casos extremos, contra aquello que se está luchando.
    Después de esta chapa, sólo quiero remitirme a lo ya dicho, que creo que para alcanzar la igualdad, habría que tener una representación de todos, aunque como bien se ha dicho, sin querer monopolizar.
    Con esto no pretendo ofender a nadie, así no hacemos nada. Lo que intento es fomentar el espíritu crítico, que al fin y al cabo eso es lo que nos ayuda a ver la realidad y cambiarla entre todos.
    Un saludo

  10. Sirvió muchísimo los comentarios de Sara para aclarecer el tema desde una postura interna, feminista. Me encanto

  11. Me ha gustado mucho el articulo pero me ha creado alguna duda,
    Hace no mucho estaba hablando con una amiga y esta decia que una chica con la que ella habia salido de fiesta iba con un modelito muy provocativo y que con todo lo que pasa a dia de hoy (violaciones) no la parecia muy normal que llevase, aparte de eso tambien decia que luego se quejaba de que ella (la otra chica) no queria nada con ningun tio pero bien que zorreaba.
    Yo soy hombre y me considero aliado, ¿estaria mal que la dijese que esos comentarios me parecen machistas?
    Perdon por si la pregunta parece estupida pero en ese momento tuve mucho dilema.

    • Como le comentaba a otro hombre que preguntaba algo similar pensando en su pareja, esta entrada está más centrada en la posible participación pública en el feminismo (por ejemplo, en redes sociales) que en relaciones personales. No puedo definir tus relaciones personales. Personalmente, yo con mis amigas hablo de todo y sin problemas, y nos señalamos mutuamente las cosas en las que podemos mejorar sin que eso suponga ningún conflicto.

      Obviamente, juzgar como “zorra” a una mujer por cómo vista o porque ose hablar o bailar con un hombre sin tener por ello que comprometerse a tener sexo, es machista. Cuando viene por parte de una mujer se puede entender que esa idea se ha interiorizado desde los juicios recibididos también por ella misma, a la que toda la vida le han estado diciendo cómo tiene que vestir y actuar para no ser una “zorra”. En ese sentido, no es igual que cuando lo dice un hombre, pero claro que se le puede señalar.

      Si se sigue el consejo de escuchar a las mujeres, si de veras se escucha, lo lógico es acabar aprendiendo algo, y es normal que cada vez detectemos más machismo en ese tipo de juicios que teníamos interiorizados, y que queramos compartir ese aprendizaje con las personas cercanas.

      Barbijaputa dijo una vez que prefería que los hombres no andasen explicándole cómo ser feminista… salvo que alguno viese que se quedaba corta. No es mala excepción. Pero cuando hablamos de conversaciones entre amigos, el cómo hacerlo se define más por el nivel de confianza que por ningún posible “protocolo” de acción.

  12. Llegué a tu nota por otra que justamente dice lo opuesto, que los hombres pueden ser feministas, con la cual no coincido, hasta define mal el feminismo apoyándose en la RAE. Gracias por tu claridad en el artículo, lo voy a compartir cuando sea necesario, a quienes quieran escuchar y dialogar. Saludos! :)

  13. Lo siento pero no me parece bien este punto de vista. Para mí, ser feminista es simplemente luchar por la equidad de géneros, es una lucha que nos afecta a todos y por lo tanto creo que deberíamos luchar todos juntos, sin distinciones.