Es curioso como, hace poco, a través de una red social, me percataba de que dos personas, aparentemente sin absolutamente nada en común, se conocían. Por un momento, recordé a todas esas personas con las que comparto no solo mis opiniones, sino multitud de “me gusta” entre otras cosas. No soy uno de esos haters que nos invaden por la red, y realicé una búsqueda.

Es cierto que, desde hace años, todos mis contactos están relacionados con el mundo del arte de algún modo: músicos, escritores, pintores, ilustradores, fotógrafos, directores de cine… El caso es que, de alguna manera, se confirma la teoría de los 6 grados de separación, que afirma que una persona está conectada con cualquier otra por una cadena relativamente corta de intermediarios (unos 6).

Sin embargo, cuando tuve el placer de entrevistar al célebre Juan de Dios Garduño, conocí también a su mujer, Ana Coto Fernández, y sentí que, por mucho que se empeñara una teoría matemática en explicarlo, en el fondo, hay una cosa que se llama destino que hace que la casualidad y el azar se confabulen para crear parejas como éstas.

Es cierto que Juan de Dios acaba de obtener reconocimiento público este pasado 2015, tras haber sido plasmada en la gran pantalla una película (Extinction) basada en su célebre libro publicado en el 2010: “Y pese a todo…” , cumpliendo así el sueño de todo escritor novel, pero la realidad es que, a pesar de lo que este escritor sevillano tilda de sorpresa y suerte, lo que tiene tras sus espaldas es un largo recorrido lleno de reconocimientos. Y es que, desde que publicó su novela  El Caído (2004), no ha parado. Ha sido finalista en varios certámenes como el Libro de Andrómeda: Terror cósmicos, Monstruos de la Razón, Calabazas en el trastero o en Tierra de Leyendas VIII.  Actualmente es miembro de NOCTE, la Asociación Española de Escritores de Terror.

También ha publicado cuentos en el Especial Scifiworld: King Kong solidario, en la desaparecida Miasma o en Tierras de Acero, e incluso dos de sus microrrelatos han sido traducidos al francés y publicados en la revista Borderline.

Ha escrito prólogos, ha sido seleccionador de antologías (Taberna Espectral o Antología Z 2, Antología Z 3, Ilusionaría), jurado en el Premio Internacional de las Editoriales Electrónicas y en el certamen Antología Z 3 y ha hecho sus pinitos en el mundo cinematográfico como guionista en Elmala3ien, el primer mediometraje de terror psicológico de la Comunidad Valenciana.

Además, acaba de firmar para llevar al cine ‘Fresh Blood’, el primer guión que ha escrito para el cine americano. Garduño ha firmado el texto junto a Fernando Samper Lizardi y Tom Holland, cineasta responsable de títulos tan emblemáticos del terror de los años 80 como ‘Noche de miedo’ o ‘El muñeco diabólico’ que puede acabar dirigiendo también la película. Y para dentro de diez días ya podremos disfrutar de su nueva novela “El hijo del Mississippi” inspirada en las obras de Mark Twain y sita en el sur de Estados Unidos, origen de las películas y los libros que han hecho de él un digno heredero de los grandes del Terror.

Que viniera a visitar mi ciudad de residencia, para el evento del Salón del Manga de Jerez, provocó que el momento del encuentro fuera algo casi obligado, tras haberlo conocido hace algún tiempo por medio de uno de esos amigos de mis supuestos 6 grados de separación. Lo que no esperaba era toparme también con Ana Coto Fernández en el mismo stand de la “Editorial Palabras de Agua”, donde Garduño, uno de sus socios fundadores, se encontraba firmando ejemplares de una primera muestra de su novela gráfica “BLASPHEMY” y por la que, en apenas dos años, se han publicado una veintena de títulos.

Por supuesto, mi sorpresa fue mayor al conocer que Ana no solo era una exitosa escritora de libros infantiles y juveniles con la que compartía su pasión por la literatura, sino también su pareja desde hacía años, con la que le unía toda una vida en común. Tras las preguntas que todo el mundo suele hacerle a Juan de Dios, sobre sus próximos proyectos y de cómo su novela terminó siendo una superproducción con actores de Hollywood, fue inevitable que, mientras conversábamos, observara como Ana trataba cada libro que exponía con el cariño y el amor que se profesa solo  a algo que has creado con el corazón.

Ana no solo parecía firmar casi más libros que su marido, sino que al preguntarle a Garduño sobre ella dejaba claro que, aunque él fuera el conocido, la que más libros vendía era ella… Al hablar con ella sobre su última novela, “El Club de los Kakamonstruos”, dejó claro que al igual que estudió educación especial por vocación, el escribir aquellos libros solo había hecho reafirmarse en su necesidad de dar especial atención a los más desvalidos. Ella no tiene miedo a mostrar a los monstruos de hoy en día tal y como son, la lacra de una sociedad bombardeada con estereotipos y apoyada en las redes sociales que facilitan el bulling escolar y los ataques llenos de crueldad gratuita que atacan a la autoestima. Coto aboga con su trabajo por un tipo de libros que apoyan tanto a niños como a adolescentes dentro de un marco de fantasía mezclada con la realidad en la que viven muchos chicos hoy en día, siempre animándoles a enfrentarse con valentía a todos esos problemas.  Ana publicó su primera novela para adultos en el 2011: El secreto del valle de las Sombras (2011) y, tras ella, su conocida novelas para adolescentes,  Bajo tu luna (2014), y la novela para los mas peques de la casa El Club de los Kakamonstruos (2015), donde los chicos no solo cuentan con una historia de fantasía por la que dejar volar su imaginación, sino personajes con los que poder identificarse fácilmente.

Saber que estos dos escritores están realizando juntos su periplo (próximamente los veremos de vuelta en Jerez en su feria del libro) y que ambos están presentando sendos trabajos apoyados con la inestimable colaboración del ilustrador Kike Alapont, me hace comprender que en esta vida hace falta algo más que 6 grados de separación con la persona idónea para ti… hace falta compartir la misma entrega y pasión por el tan poco agradecido mundo editorial, pero a la vez comprender que ofrece todo el enriquecimiento, y la recompensa de saber que hay niños que miran bajo su almohada y sienten que el mundo es un poco menos solitario de lo que piensan gracias a Ana y que hay muchos padres que, por la misma razón, cierran la puerta y se sobresaltan si escuchan un crujido en la escalera, y aun así no pueden despegar los ojos de su novela por culpa de Juan de Dios … Supongo que, al final, esa es la mejor de las recompensas, además de saber que compartes tu vida con alguien que ama la literatura tanto como tú.