Chicos, la mejor forma de que tu conversación seduzca a una mujer es hablando poco… o, mejor, nada. Puedes ser un portero anabolizado de una discoteca heavy, con fama de nazi y probablemente sin más lecturas acumuladas que la de la etiqueta de la gomina, pero, si no escucho tu voz, me resultarás interesante y misterioso.

No siempre fue así. Cuando era una niña valoraba mucho a la gente que no se callaba nunca, porque eran los que no reclamaban mis palabras: creo que no dije ni una sola hasta cumplir los 11 años. Y así fue como entré por primera vez en el centro, dada mi “timidez patológica”. Salí de allí pensando que era mejor hablar que escuchar a un psicólogo… pero volví.

La segunda vez que me ingresaron en el CPL (Ruth lo llamaba Casa de Putitas Locas) fue tras mi abducción extraterrestre.

Me separé del grupo en una excursión a una granja-escuela para comprobar si el pico de un pato era una herramienta útil de localización de mi punto g, cuando una nave repleta de humanoides hiperpollados me secuestró en su afán de descubrir nuevos agujeros negros… Al volver a la tierra, mis expectativas sexuales estaban tan trastornadas que ningún hombre saciaba los deseos que en mí se despertaban, hasta que acabé completamente loca de ansia ninfómana… Vale, entré por un problemilla de mitomanía (mentirosa compulsiva) pero, ¿a qué era mucho más interesante la otra historia? La vida es muy aburrida para contarla tal cual. Si quieres que hable, algo tendré que decir…

La tercera vez sí que fue una estupidez: ¡Me encerraron sólo por darme un baño caliente! ¿Tanto es necesario ahorrar en agua como para un pena tan grave? (bueno, también es cierto que una vez en el agua me corté un poquito las venas para comprobar si era cierto aquello de que el calor hace fluir la sangre a más velocidad… pura curiosidad científica… pero eso no justifica tal gasto de prozac).

Entonces fue cuando conocí a mis “rameras”: Rebeca, Renata y Ruth…

Pero os hablaré de ellas otro día, que esta noche hemos quedado para ir al Phantom (a ver si está el portero misterioso)

 

Buenas poluciones nocturnas

Rita

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