Una confesión como la de Antonio no iba a cambiar mi vida. Cuando tienes pareja y te sientes agusto en esa relación, no es tan fácil hacerte dudar. Antonio es atractivo, y cuando estaba totalmente soltera me hubiese interesado, pero en estas circunstancias, ese “estoy enamorado de tí” sólo era algo incómodo. De todas formas, tal y como lo había dicho y por como yo le había respondido, parecía que lo había dicho como una broma y que yo lo hubiese entendido así. Puede que ambos decidiésemos fingir que así era, o puede que realmente fuese así, pero superamos la incomodidad. Y yo seguía con Ale, pero mi vida amorosa no era la única…

Renata había estado tonteando mucho con Erny, el portero, y ya habían pasado de tontear a tener sexo. En realidad, no era “vida amorosa”, porque nadie pretendía fingir que allí hubiese ni una pizca de amor. Se trataba de un divertimento, de una amistad superficial, pero explorada en toda la superficie.

Estaba muy equilibrada últimamente, aún sin perder las excentricidades que la convierten en quien es, pero sin que hubiese razón para temer ninguna crísis ni tenerla entre algodones, pero Erny tenía ciertos temores. Hay determinadas características de la personalidad que, en alguien sin un historial psiquiátrico, resultan de lo más normales, pero que en Renata, si no la conoces lo bastante bien como para saber distinguir lo que es normal en ella de lo que pudiera ser un signo de alerta, llegan a dar miedo. Una de esas características es que es celosa.

Como decía, no tenían una relación formal para nada y a Renata le daba igual lo que hiciese Erny en su “tiempo libre”, pero, por una cuestión más de modales que de fidelidad, no toleraba que se la ningunease o se la dejase de lado cuando era su turno. Dicho de otra manera, si Erny quería llevarse a su casa a 80 tias, que lo hiciese, pero al bar no, o, por lo menos, no si Renata iba a estar allí.

Rebeca se había acostado con Joel la noche de la preinauguración, unos meses atrás, pero entre sus problemas legales, la incomodidad de que yo hubiese creido que había sido con Ángel, y algunas cuestiones más, no habían llegado a repetir. Ella había estado, por un tiempo, detrás del típico capullo super enamorado de su ex, pero que, a la vez, es un calienta bragas, aunque, cuando yo estaba ya por prohibirle la entrada al bar, ella decidió que no merecía demasiado esfuerzo, y que Joel se merecía otra oportunidad. Quedaron un par de veces y, por el momento no era nada serio, pero, a diferencia de lo de Renata y Erny, sí que podía llegar a serlo.

Ruth es Ruth, y seguía pareciéndole que repetir dos noches con un mismo hombre es similar a vomitar una comida para volver a comértela.

El que me preocupaba era Raúl. Tras haber estado quedándose en su casa, se había hecho muy amigo de Ángel. No tengo nada que contaros de Ángel que haga que esa relación encaje en el apartado de “vidas amorosas”, pero creo que para Raúl era como un sustituto asexuado de su fallecido marido. Me había hablado de Cristóbal y lo cierto es que, por como lo describía, creo que se parecía bastante a Ángel. Y, de alguna forma, esa amistad/sustitutivo de matrimonio con el vecino, le servía de excusa para no salir al mundo, para no tener que conocer gente nueva ni hacerse a la idea de su nueva situación, para negar su pérdida. Pensé en hablarle a Ángel de estas preocupaciones, pero tampoco era plan, para evitar que Raúl se escudase demasiado en su amistad, arriesgarme a privarle de su único amigo… bueno, sin contar a Francisco, con el que se relacionaba con cierta obligación laboral, pero parecían llevarse bien…

De repente pense en la vida amorosa de Francisco. Que yo supiese no tenía. Jamás le vi con ninguna mujer aparte de Herminia, que no era más que una amiga para él (y una molestia para los demás, cada vez que pasaba por el bar). Tampoco jamás habíamos hablado del tema, y me di cuenta de algo: tiendo a juzgar a la gente por estadística. No debería hacerme ideas de nadie sin saber, pero, salvo que se me muestre, de una forma u otra, lo contrario, tiendo a pensar que toda la gente que conozco es heterosexual, pero… ¿y si no?

Lo más horrible que puede pasarle a alguien en pareja, es empezar a pensar que debe hacer de Celestina…