Aliado Feminista: ¿puede un hombre ser feminista?

He pasado varios días en los que, de una u otra forma, surgían dudas y debates en torno al papel de los hombres en el apoyo al feminismo, ya sea hablando en general, desde el análisis de mi propio papel o del de otros hombres.

La mayoría de las conversaciones en este sentido han surgido a raiz de las tendencias en los comentarios de la sección de una conocida tuitera feminista, @Barbijaputa, en eldiario.es, donde, pese a poder considerarse un espacio feminista, la mayoría de los participantes, o al menos los más activos, ya sean defensores de una idea, de la contraria o, realmente, de ninguna, somos hombres, por lo que, justo hoy, y en respuesta a esa invasión de espacios, se está llevando a cabo, en los comentarios de su último escrito, la iniciativa #TomaElDiario.

Hay personas, como Sara*, de la que comparto un texto que ella ha escrito a través de varios tweets, que saben ser oportunas aún sin proponérselo, explicando, probablemente mejor de lo que yo podría hacerlo, mi opinión al respecto:

Por qué considero que los hombres son aliados y no propiamente feministas:

El feminismo es un movimiento social y político que supone la toma de conciencia de las mujeres de la opresión que sufren para eliminarla, es decir, el feminismo es una lucha creada por la mujer para liberar a la mujer, ya que ésta ha sido oprimida históricamente por ello.

Históricamente, las mujeres han sido quienes han luchado contra sus propias cadenas porque son las que sufren la opresión. El feminismo es un movimiento por y para mujeres porque ellas son quienes deben luchar por su libertad, dirigir y protagonizar el movimiento.

Un hombre, por mucho que quiera ponerse en el lugar de una mujer, nunca va a saber lo que es sufrir por la condición de mujer. Puede mostrar empatía, puede solidarizarse con la lucha, pero nunca va a ser víctima directa de la misoginia, y digo directa porque pueden afectarle los roles de género, pero siempre va a ser a costa de la mujer; nosotras somos la razón por la que a un hombre se le ataca con machismo; nosotras somos el insulto, ellos reciben de manera indirecta la consecuencia de que lo femenino sea malo. Es la consecuencia de tener ciertos privilegios, son como «efectos secundarios», pero no constituye opresión real por ser hombres.

Un hombre, al no estar oprimido por su condición de hombre, no puede liderar un movimiento que lucha contra una opresión que no sufre; un hombre, al no ser mujer, no puede liderar un movimiento que lucha contra la opresión que sufren las mujeres por serlo. Quienes deben llevar la voz, quienes deben liderar el movimiento y tomar decisiones, quienes lo representan, son quienes quieren libertad, y quienes quieren libertad son los oprimidos, en este caso las mujeres, así que somos nosotras quienes debemos protagonizar el movimiento.

Creo en el término aliado como el más adecuado para definir la posición del hombre en el feminismo porque su posición es secundaria, porque no participa activamente como lo haría una mujer, sino que su papel debe limitarse a escuchar, deconstruirse y formarse. Un hombre debe transformar su entorno y hacerlo feminista, un espacio seguro para la mujer, no debe preocuparse por ser el protagonista.

Y si veis esto como ignorar al hombre, es que habéis asimilado que al hombre le pertenecen todos los espacios en todos los ámbitos. Todos hemos asimilado el androcentrismo, rechazamos ver un espacio en el que el hombre no lleva la voz sino que es la mujer quien habla. Rechazamos la idea de que un hombre tenga que tener un papel pasivo en una lucha porque históricamente le han pertenecido todos los ámbitos.

Aliado es alguien que apoya una causa pero sin apropiarse de ella; alguien que empatiza pero sabe que jamás sabrá lo que siente el oprimido; alguien que sabe que las cosas pueden observarse desde fuera pero que nunca las verá con los mismos ojos que alguien que está dentro.

Personalmente, creo en el concepto de aliado porque creo que el hombre, al estar en posición de privilegio, tarda más en deconstruirse, porque siempre quedan conductas que muchas veces no percibimos pero pueden ser paternalistas o misóginas y las hemos asimilado, porque puedes pensar que estás haciendo algo bien pero no escuchar cuando te señalan conductas y eso no es propio de feministas, porque, al estar en posición privilegiada, lo tienes fácil para hacer uso de tus privilegios, incluso sin ser consciente de ello.

Al haber vivido toda tu vida teniendo X privilegios no es fácil desprenderse de ellos, el oprimido es quien detecta cuándo abusas de ellos. Las personas blancas somos aliadas de la lucha antirracista porque estamos en posición de privilegio y tenemos conductas interiorizadas, al igual que los hombres son aliados de la lucha feminista y los heteros de la LGTB+, por la misma razón: conductas interiorizadas de las que no es sencillo desprenderse y mucho menos estando en posición de privilegio respecto al oprimido.

FUENTE: twitter.com/superchenoista/status/726107637373394945


Debo admitir que alguna vez yo sí me describo como feminista, más que nada, porque no me confundan con quien dice «yo no soy feminista, yo creo en la igualdad» (que me suena igual que si alguien dijese «yo no soy tu tocayo, sólo me llamo igual que tú», porque simplemente pienso que no ha entendido la palabra). También es cierto que dejo que el resto del mundo me defina como considere cada cual, si quiere llamarme feminista, bien, si quiere llamarme aliado, estupendo… como si quiere llamarme «mangina». Pero esto no es sólo una cuestión de nombres, sino de límites, de espacios.

Pero, ¿cómo se aplica todo esto? ¿qué debemos hacer entonces?

La respuesta suele ser, muy acertadamente, primero escuchar. Escuchar a las mujeres que, necesariamente, deben ser quienes marquen la dirección del feminismo. También leer, mucho (y también, en este caso, preferiblemente a mujeres). Y, escuchar implica también observar, analizar de qué manera se refleja aquello que estamos escuchando en nuestra realidad cercana, en nuestro contexto, en nuestra familia, incluso dentro de nosotros mismos. Y después… aquí empiezan los problemas.

Cuando llevas mucho tiempo aprendiendo sobre algo, es natural el impulso de aplicarlo, incluso de enseñárselo a otras personas, pero la forma en que los hombres estamos acostumbrados a cumplir nuestros impulsos libremente es parte del problema, no de la solución.

Por supuesto que puedes hacer esa labor didáctica, sobre todo, en tu contexto inmediato. Por ejemplo, cuando tus compañeros de trabajo se pongan a hablar de una compañera como si fuera un objeto, no siendo el «caballero andante», ni siquiera es necesario que te centres en defenderla cuando ella esté delante. De hecho, si sólo les corrijes cuando ella está delante, no estás haciendo nada por el feminismo, sólo te estás haciendo el «caballero», y eso no es precisamente una forma revolucionaria de transformar los estereotipos sociales… Ahora bien, si quieres enseñar algo a una mujer sobre feminismo, también puedes hacerlo… cuando tengas una hija. Hasta entonces, abstente.

Pero, a veces, incluso esa intervención en el contexto inmediato, aunque no sea precisamente fácil ni algo a corto plazo, nos sabe a poco, y queremos también apoyar la causa públicamente, más aún, en estos tiempos de interacción continua con desconocidos y desconocidas en redes sociales.

¿Puedo compartir información sobre feminismo? Sí ¿Puedo convertirme en fuente de esa información? Depende. Yo lo estoy haciendo con este artículo, pero nótese a quién lo dirijo: a otros hombres

¿Puedo solidarizarme con la lucha feminista? Por favor, hazlo ¿Puedo hacerla mia? No es tuya. El feminismo no existe para que tú puedas mostrarte sensible o vestir de rosa. Es cierto que ese tipo de cosas pueden ser consecuencias positivas del feminismo, también para los hombres, pero no es su objetivo, ni tiene que serlo.

¿Puedo participar en una conversación sobre feminismo? Sí ¿Puedo dirigirla o monopolizarla? No ¿Puedo hablar con una mujer de igual a igual sobre ser mujer? No. No eres mujer, no puedes saber mejor que ella lo que es ser mujer, por mucho que hayas leido ¿Tengo derecho a participar en cualquier conversación sobre feminismo? No, sólo en las que se te invita a entrar. Puedes pedir permiso, pero no te lo concedas.

¿Puedo ir a una manifestación, a un evento o entrar en un grupo feminista? Sí, salvo que no. Si el espacio ha sido definido como no-mixto, no te quejes, no te están marginando. Los espacios no-mixtos no son todos los espacios que hay (puedes buscar otro), pero son necesarios como herramienta de seguridad, de visibilidad y de fomento de la sororidad (por cierto, no, tampoco puedes incluirte en lo de la sororidad… he llegado a ver a un hombre hacerlo… la verdad es que me reí mucho, pero no lo hagas) ¿Puedo coger la pancarta y salir en la foto? No (no hay matices, no, me da igual que seas político, no) ¿Puedo gritar las consignas? No. No es por nada, no es que sea culpa tuya tener una voz grave y potente que resalte sobre las de las mujeres, pero la tienes, y lo sabes, y si no te contienes un poquitín, eso sí es culpa tuya.

Y, sobre todo, si te pierdes en alguno de estos puntos, vuelve al primero, volvamos siempre al primero: Escuchar.

91 Comentarios

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  1. ESPAÑA ES UN ENEMIGO DEL FEMINISMO. UNO PUEDE SER ESPAÑOL O FEMINISTA. NO PUEDE SER LOS DOS. EL PATRIOTISMO Y EL FEMINISMO NO SON COMPATIBLES

  2. Una simple pregunta, hay algo más paternalista que la política de cupos? Si a alguien se le ocurre algo que diluya más los méritos de las mujeres que lo diga.

    • Si con «política de cupos» te refieres a las acciones positivas contra la discriminación, son eso, compensaciones de discriminación (no de menor valor ni capacidad). Para no necesitar esas acciones en el caso de las mujeres, solo se necesita dejar de discriminar a las mujeres por serlo. Y no diluye los méritos de las mujeres, sino que reconoce que tienen el mismo valor que el de los hombres. La idea de que, con estas acciones, se elija a alguien solo «por ser mujer» solo la tienen quienes creen que ser la mejor candidata entre un grupo de mujeres es más fácil que si el grupo es mixto. No lo es. Lo difícil es que se le reconozca.

  3. Hola,

    Me parece ilustrativo tu artículo aunque me deja confuso. Donde aparece la igualdad si partimos de que un hombre no puede empatizar ( ponerse en el lugar de) con la situación de una mujer mientras que el feminismo reinante recientemente no para de caracterizar y hablar de cómo son los hombres (violadores en potencia, violentos, privilegiados, etc…) No debería aplicarse el mismo principio en ese caso. Como puede una mujer hablar de lo que un hombre piensa, siente o debe cambiar si no es un hombre ni nunca lo ha sido. Me parece que ese principio no fomenta la igualdad sino los diálogos de sordos y la endogamia intelectual. Separa a las personas y les hace el juego a quien nos quieren divididos. Pensadlo un poco antes de seguir fomentando la división en la lucha y no la unión en la lucha.

    • No se trata de dividir en la lucha, sino de respetar y apoyar la lucha, de saber que hay una lucha y que es necesaria, porque no podemos aplicar esa idea de hacerlo todo igual «si fuese al revés» cuando nunca lo es, porque si debemos escuchar a las mujeres en lo que respecta a sufrir una discriminación por razón de su género, es porque ellas, como mujeres, la sufren, y nosotros, como hombres, no, no es porque nos cuenten qué es ser mujer y nosotros les contemos qué es ser hombre… Y, por supuesto, en ningún momento partimos de la base de que un hombre no pueda empatizar con una mujer. Si no pudiese, ni «aliado» ni hostias… Otra cosa es que ponerse en el lugar de otra persona no sea lo mismo, por mucha empatía que mostremos (cuyo desarrollo es imposible si no parte de escuchar), que estarlo de verdad.

  4. La verdadera igualdad es que las ideas de todos valgan lo mismo independientemente del genero. Si las mujeres no alzan la voz o no son tan escuchadas, no vamos a arreglarlo haciendo que los hombres se queden a un lado. Las mujeres tienen que esforzarse mas y por ello hay mas universitarias, quiza no van a manifestaciones pero se esfuerzan mas porque nadie las regalo nada, a la larga estaran mas preparadas y obtendran el lugar que les corresponde de forma natural, sin formulas magicas paternalistas se estan haciendo el hueco que les corresponde, y ahora querer hacer mas rapido el camino definiendolas de victimas vulnerables por el mero hecho de ser mujer desmerece lo que se han ganado a pulso. Es contradictorio que el feminismo defina el genero como construcion social y a la vez te defina como feminista o aliado por tu propio genero, y a su vez este incomodo el movimiento con los que no se sienten agusto con su genero. El siglo XXI sera el siglo de la libertad, esperemos, y si me quiero considerar feminista y no aliado, aunque sea machista en cierta medida, estoy en mi perfecto derecho. No es necesario comprar todos los terminos de la vision del feminismo que este de moda, mas importante que las ideas son las personas. La imposicion de terminos puede llegar a ser un problema, libremente puedo definirme aliado, o feminista o lo que quiera, pero si viene alguien a decirme como tengo que hablar y lo que soy por mi genero me esta imponiendo una identidad y vulnerando los aspectos mas basicos de la libertad de expresion, seria como decirle a una persona transexual que no puede cambiarse de nombre. La libertad exige poder equivocarnos y hay que luchar por la igualdad, pero no podemos imponerla, la igualdad sera elegida tarde o temprano, de forma imperfecta, pero libremente los humanos nos equivocamos.

    • Que compares el no poder ser «el prota» del feminismo con el misgendering, en el mismo texto en el que llamas victimista a alguien más, es exactamente la razón por la que no puede pretender encabezar la lucha contra una opresión quien no tiene ni idea de lo que es sufrirla, y debe dejar que se escuchen las voces de quienes sí.

  5. Aiden Castellà i Serra

    miércoles, 11 septiembre 2019 at

    Hay cosas que comparto y otras que no, el feminismo tiene sus pros pero también sus contras, seré aliado de los pros y enemigo de los contras bajo y únicamente mi criterio y empatia no lo que me diga un u otro movimiento ideológico o persona al final tenemos que mirar por nosotros mismos como ellas hacen con sigo mismas

  6. te equivocas. un hombre puede ser tan feminista como una mujer. hay varios tipos de feminismo. no solo uno. el feminismo tambien tiene hombres que luchan por los ideales feministas. hombres y mujeres por igual. mas que hombres o mujeres. somos personas. el feminismo es una lucha por la igualdad de todas las personas. no todos los hombres son iguales. yo soy hombre pero soy feminista. en las manifestaciones feministas tambien hay hombres que apoyan esos ideales igualitarios. un hombre tambien puede pertenecer al feminismo. y creo que generalizas y eres radical. estoy en contra del patriarcado y de la violencia de genero. y la realidad es que españa no es igualitaria . es un pais feudal que no respeta los derechos humanos. su gobierno y su gente tienen como credo la ignorancia la fornicacion la pedofilia el racismo el machismo la indiferencia y el pasotismo. no soy comunista ni socialista soy de derechas. pero defiendo los derechos de todas las mujeres. el feminismo no es de izquierda ni de derecha. es feminismo Y PUNTO¡¡¡. hay feministas que son de derechas pero no por eso les hace menos feministas. por ejemplo. lincoln aunque era de derechas no dejo de luchar por la libertad de los esclavos. el feminismo es una lucha de todas las personas no es un club privado.

    • Hola. Nadie ha negado que los hombres puedan apoyar el feminismo. Ojalá todos y de verdad…

      Postdata: No publicamos tu mensaje quejándote de haber borrado este comentario a la espera de que te des cuenta de que no ha sido así, sino que no lo habíamos aprobado aún. Un saludo.

    • Partiendo d la lucha d clases que es d donde nace la opresión machista ( no existe la lucha d sexos), alguien medianamente ilustrado podrìa afirmar que un empresario, dueño de los medios d produccion, es parte de la lucha proletaria?… Pues aplica eso mismo al feminismo. No, no hay hombres feministas.

  7. Algunas cosas no encajan.

    Lo primero que no encaja es la definición de feminismo que se utiliza. Una definición que creo que no corresponde con una definición sino con una descripción de lo que tú crees que es el feminismo. El mero hecho de que tú legitimes una definición sobre el feminismo va en contra de todo tu artículo. Por más que cites a una mujer cómo legítimante de tu articulo, de tus posiciones ideológicas y de tu actividad vital eres tú quien nos dice que es ésa definición y no otra la legítima y verdadera. Todo un ejercicio de rockambolismo teórico.

    Por lo tanto, si tu artículo tuviera razón, el artículo sería una contradiccion en sí misma. También creo que existen otras contradicciones bastante evidentes en la construcción de tu argumento.

    Por ejemplo el dar el mismo valor a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres.

    Así estableces que un hombre no puede hablar de igual a igual de ser mujer.

    Me parece un acercamiento al feminismo liberal bastante injustificable.

    Puede una mujer hablar de igual a igual con otra sobre ser mujer?
    En ámbitos del feminismo blanquito europeo es demasiado frecuente que se piense que son el ombligo del mundo y vayan por ahí creyendo que todo lo saben. No es otra cosa que la reproducción del eurocentrismo dentro de la teoría feminista.

    Yo creo que no. Son bastantes frecuentes las críticas del feminismo plebeyo a esta verdadera invasión del feminismo liberal en los ámbitos del feminismo, otorgando a la mujer unos poderes de cognición cuasi místicos, no sólo para entender a otras mujeres y a otros colectivos de mujeres, sino a los hombres en su totalidad.

    Evidentemente aquí algo no encaja.

    Parece que también conoces, supongo que por legitimar a algún teórico de la racializacion, a las personas racializadas.

    Y ya aquí como que me termino de mosquear.

    Lecciones de feminismo que supuestamente no debe dar un hombre. TU si, tu por encima del bien y del mal.

    Pero ya, cuando me hablas de lo que siente o piensa una persona racializada, desde tu propia óptica y legitimandote en «numerosos autores» es que me permito responderte.

    Yo soy una persona racializada. Que te está leyendo como le explicas lo que es, lo que siente y como debe comportarse ante la discriminación.

    Aquí se te cae toda la estantería.

    No voy a ser yo quien te baje del púlpito. Pero si permíteme decírte que cada opinión que das debería estar despojada de ese halo de dogmatismo y escribir cosas como «yo creo», » mi opinión es» y otras frases por el estilo. Primero que nada por reforzar y recordar el carácter subjetivo de tu articulo a los demás y que no caigan en el error de creer que les estás recitando los 10 mandamientos.

    Y segundo para ubicarte tu mismo. Si tú no eres feminista, si los hombres no pueden opinar sobre feminismo, si los hombres deben secundar la lucha feminista tu artículo sobraría.
    En mi opinión los hombres podemos hablar, opinar y actuar de manera feminista. Podemos ser feministas. Cómo un latino puede ser antirracista, o lo puede ser un europeo.

    O tampoco puedes ser antirracista?

    Y no sólo podemos, debemos hacerlo.
    Claro que nuestra lucha tiene diferencias con las del colectivo femenino.

    Cómo las tengo yo contigo y somos los dos hombres.

    Cómo las tiene una feminista sudamericana con una europea.

    Eso quiere decir que no pueden participar mujeres europeas en la lucha feminista?
    No, eso quiere decir que cada uno tiene su lugar.

    Nosotros tenemos algunas tareas excluyentes dentro de la lucha feminista. Tareas que no puede acometer ninguna mujer y que además ni siquiera es totalmente homogénea en el colectivo masculino.

    Una de ellas es la deconstrucción tu reconstrucción de la masculinidad.

    Y si no participamos en esta tarea nadie la va a hacer.

    Y no la debemos acometer por eliminar nuestros privilegios. Por qué la propia definición de privilegio te coloca instantáneamente en el espectro de pensamiento liberal y patriarcal.

    La debemos acometer para liberar a las personas del yugo de la discriminación, nosotros incluidos.

    El pensar que oprimir a otro es un privilegio es un síntoma de cuán permeados estamos por la ideología dominante.

    Es asumir que por ser hombre nos beneficia oprimir a las mujeres.

    Un saludo Andrés. Y me encanta como te involucras en el debate en los comentarios de éste artículo. Todo un signo de humildad.

    • Hola, Pablo. En primer lugar, gracias por comentar.
      El artículo es eso, un artículo breve, no una tesis. Entiendo perfectamente que al simplificar una idea se encuentren lagunas (en este artículo en concreto, ya me imaginaba que alguna gente iba a ir a buscarlas, de hecho), incluso aunque puedan no estar en la idea en que se basan.
      Hablaba aquí, en cualquier caso, de movimientos, más que de ideas. Claro que los hombres podemos tener ideas y opinión también sobre feminismo (y sí, esta es la mía… o lo era: en esencia sigo pensando lo mismo, pero quizás hoy lo escribiría de otra forma, o no lo escribiría en absoluto).
      Es importante que esas ideas las formemos desde un conocimiento que vaya más allá de nuestras propias experiencias, que son limitadas (y sesgadas), es decir, atendiendo a las experiencias de otras personas, y si hablamos de una discriminación o una opresión, sobre todo, a las voces de quienes la sufren.
      Obviamente, entre esas voces, las habrá muy diferentes, porque efectivamente (y si he transmitido una idea distinta, me disculpo por ello) las mujeres no son iguales, tienen experiencias diferentes, e incluso cuando son similares, pueden sacar conclusiones diferentes. Eso implica tener que elegir a cuáles haces más caso: no se trata de no pensar.
      Tampoco pretendía dar «lecciones de feminismo», más bien consejos prácticos (a quien ya pudiese compartir una idea similar, no tanto para convencer a nadie), y, específicamente, a otros hombres.
      Pero, como decía, hablaba aquí más de movimientos que de ideas, de visibilización en esos movimientos.
      No es lo mismo un movimiento basado en la protección de un colectivo que en la reivindicación de derechos. No es igual ni tiene el mismo efecto, pedir por alguien (a quien, de esa forma, se logra mantener en una imagen de indefensión), que exigir desde el derecho propio.
      Y es tremendamente importante, para entender de verdad en qué consiste una lucha así, y para desarrollar un auténtico respeto a quienes sufren en propia piel aquella injusticia contra la que se lucha, que quienes encabecen el movimiento feminista, quienes lo protagonicen y se muestren en él, sean mujeres, para entender de verdad que lo que exigen son los derechos que les pertenecen, no los que los hombres queramos conceder.
      Por eso, aunque podamos apoyar el feminismo, en la forma (porque por supuesto que puede tomar varias) que más nos convenza, aunque, de hecho, podamos entender que es nuestro deber hacerlo, aunque podamos desarrollar ideas con respecto a ello, en el feminismo, simplemente, no somos lo importante.
      Ni siquiera se trata tanto de definir cuál tiene que ser nuestro papel como hombres, como de asumir la necesidad de no darle más importancia de la que tiene.
      Por otra parte, las opresiones, por definición, se dan para que un grupo obtenga privilegios (aunque, por lo que dices, creo que no definiríamos igual esta palabra). Otra cosa es si realmente todas las personas que, en un determinado sistema de opresión, no estén entre el grupo oprimido (en este caso, los hombres) obtienen privilegios (desde esa idea de sistemas aislados, que hacen que una persona pueda ser oprimida u opresora según el contexto), o si, más bien (creo yo), lo que obtienen son «concesiones» desde el único grupo (reducidísimo) de verdaderamente privilegiados, que lo son por todos esos sistemas al mismo tiempo, para hacer que los oprimidos colaboren en mantener su propia opresión. Pero eso daría para otro artículo, o para una tesis de verdad.
      Un saludo.

  8. «y los heteros de la LGTB+, por la misma razón»
    Hay personas heteros dentro del colectivo LGTB
    Ser Transexual no te hace ser homosexual o bisexual. Dejad de invisivilizar la T.

  9. No estoy de acuerdo con este punto del artículo: «Un hombre, al no estar oprimido por su condición de hombre, no puede liderar un movimiento que lucha contra una opresión que no sufre.» Es muy sabido ya que tanto hombres como mujeres sufren de una opresión en común: la violencia doméstica. Hombres y mujeres deberían UNIRSE EN LA LUCHA contra la misma opresión que sufren, porque ambos géneros, el femenino y el masculino padecen violencia doméstica y sufren por los maltratos del sexo opuesto. Los dos sufren como víctimas del sexo opuesto, no sólo la mujer. Así que decir: «Un hombre no esta oprimido por su condición de hombre» y decir que «un hombre no puede liderar un movimiento que lucha contra una opresión que no sufre», es un error grandísimo, por no decir que es un pensamiento totalmente falso o una mentira más grande que una casa.

    • Es cierto que cualquiera puede sufrir violencia, por el sexo opuesto o el mismo, dentro de la pareja o fuera de ella, de mil formas, todas importantes, todas dolorosas y todas objeto de análisis y que deben ser resueltas.
      Pero, cuando hablamos aquí de opresión, no lo hacemos de circunstancias, por horribles que sean y por mucho que puedan y deban despertar nuestra empatía, sino de «sistemas de opresión», es decir, de una opresión sufrida por un colectivo (más allá de sus circunstancias), por formar parte de él (o por no formar parte del otro que obtiene privilegios de su opresión), y en el que la violencia puede ser una parte (o no), pero rodeada siempre de una serie mayor de elementos que situan a ese grupo en situación de desprotección, de discriminación, que normaliza y aumenta el daño de esa violencia…
      Y los hombres, como tales hombres (otra cosa será un hombre racializado, discapacitado, o, simplemente, obrero, pero como obrero, no como hombre), independientemente de las circunstancias que podamos sufrir, no somos oprimidos de esa forma sistemática.
      En cualquier caso, cuando se habla concretamente de feminismo, de patriarcado como sistema de opresión, ser consciente de la posición desde la que se lucha, no significa para nada no unirse a esa lucha, solo es hacerlo sin olvidar por qué se está luchando, y que no es solo, y no en este caso, por uno mismo.

  10. Bravo! Perfecto! Has ddo en el clavo en todo!!

  11. lei la nota y me quedo re clara la posicion y el rol desde donde puedo ayudar.

  12. Después de meditarlo con mucha calma, he decidido que no voy a poner ningún comentario en la red social sobre feminismo. Es un tema muy complejo y sensible, a mi juicio. Y, hay mucha susceptibilidad, en cualquier dirección. Hoy en día se tiene la piel muy sensible, y, enseguida se ofenden.
    Prefiero ver muy poco la televisión, suele potenciar las noticias negativas, las amplifica.
    Es mucho más interesante los grupos de oración, de meditación.