Categoría: Historias (página 2 de 2)

Relatos o historias por capítulos

En sentido contrario. Capítulo 1 de 7: El final

Siempre he tendido a ir en sentido contrario, por decirlo de alguna forma, aunque no limitándome a seguir el camino opuesto del corriente o del esperado… no soy tan simple. Más bien, mis contrariedades parten de moverme siempre en los términos medios, aunque no en aquellos donde se encuentra la verdad, sino en esos otros llenos de pequeñas mentiras… Siempre tropezando, no dos, sino diez veces en algunas piedras, pero con demasiada prudencia como para llegar a tropezar con aquellas por las que, probablemente, hubiese caído en blando, mientras otras, pequeñas pero molestas, se acumulan en mi zapato. Siempre con aquello de que «menos es más», aun sabiendo que menos aún es nada… Siempre hasta que conocí a Cris… [...]

Sexo en Rita. Capítulo 11: ¿Casualidad?

Por fin, llegó el gran día…

Renata pasaría la noche sacando fotos, Rebeca con el grupo invitado, Ruth apoyando en las barras, y yo coordinando un poco todo lo demás.

Al escenario «El País Musicano». Empezaba la aventura… [...]

Sexo en Rita. Capítulo 10: Follarse cerebros

Yo llevaba unos días viéndome con Andrés (no, mira que le conocí saliendo de una mini orgía en mi casa, pero no: «vernos» no significa lo que estáis pensando).

Era como un niño con 15 años (de los de antes, con 10 de los de ahora, que cada vez espabilan más pronto), que se sentía satisfecho cogiéndome de la mano y dándome algún casto beso al dejarme en el portal, creyendo que me haría sentir sucia si hacia algo más… cuando lo que yo empezaba a sentir era furor uterino… [...]

Mi peor enigma

Creía que eras un enigma, que el hecho de no saber cómo conquistarte y de que me rechaces repetidas veces te hacía más interesante.

Como si fueras un desafío y te tuviera que descifrar, te miraba, estudiaba cada movimiento tuyo, intentando, ilusamente, conocerte, ver de quién era tu corazón, cuál era la verdadera razón para que no te entregaras a mi. [...]

Sexo en Rita. Capítulo 9: Desayuno con terrones

Ruth y yo siempre nos hemos entendido bien, sobre todo, de fiesta. Pero para mí la fiesta acaba con la resaca de la mañana siguiente y ella sigue borracha y llena de sorpresas.

Justo antes de la apertura oficial (y justo después de la no oficial) de La Charade, me dio una de esas sorpresas. [...]

Sexo en Rita. Capítulo 8: Sexo en «Rita»…

Los siguientes meses fueron duros. Mucho trabajo y a mí me tocó encargarme de papeleo, licencias, pedidos, obras, etc.

Los ahorros que pudiésemos tener los invertimos en la sala, así que el primer paso era pluriemplearse: Rebeca empezó a trabajar en un parque infantil, Renata puso un puesto de venta de bisutería artesanal, tipo hippie, le pedí a Joel (por cierto, ¿os he dicho ya que está muy follable?) que metiera a Ruth a trabajar como comercial en su empresa, y yo me dedicaba a la asesoría fiscal a particulares… Ese trabajo sólo es estresante en las dos semanas previas a que termine el plazo de presentación de declaraciones, así que me tocó preparar todo lo que tuviese que ver con la sala… incluido ponerle nombre. [...]

Sexo en Rita. Capítulo 7: ¿Qué tal?

Poner un nombre es algo difícil… pero nueve meses después tuve que pensar uno… Aunque creo que me estoy adelantando demasiado…

Ángel llamó… y vinieron mis tres rameras: Rebeca, Renata y Ruth. [...]

Sexo en Rita. Capítulo 6: Dos años después

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que lleváis demasiados días pensando sólo en cómo seguir ese día? Probablemente, si la respuesta es que no, os irá bien, porque es una sensación peligrosa, que puede llevaros a hacer alguna locura… como decidir que no merece la pena. [...]

Bufón alquila charca…

He puesto este anuncio en diversos medios (incluso en el «Que me croas!») a ver si encuentro algo asequible :

Bufón de pasado principesco alquila charca en buen estado para pasar sus últimos días

Os lo explico un poco… [...]

4 Gotas. Capítulo 4 de 4.

Víctor tardó en darse cuenta de dónde había dejado su móvil. No tenía demasiadas ganas de volver a la casa de la madura mujer con la que había pasado la noche. Y seguía pensando en esa conversación que había tenido con su madre, y en eso a lo que se refirió por lo que Víctor nunca lloró: el no haber casi conocido a su padre, que murió poco después de que él naciese. [...]

4 Gotas. Capítulo 3 de 4.

Ernesto fue joven una vez. Pero antes de eso tuvo muchos años de vejez. Como si de un «Benjamin Button» cualquiera se tratase, Ernesto prácticamente nació viejo.

En su familia no permitían ni perros ni niños, así que le convirtieron en adulto antes de que llegase a ser una verdadera molestia. [...]

4 Gotas. Capítulo 2 de 4.

Irene no dejaba de pensar en Ernesto. No se llamaba así. No tenía un nombre. No para ella. Sólo era un chico de mirada interesante (y trasero prieto) con el que cruzó una sonrisa en el metro. Pero ella le puso nombre, vio su cuerpo, conoció a su familia y hasta disfrutó su luna de miel… todo en tres paradas. Cada vez le costaba más volver a la realidad. Una realidad de fugaces recuerdos por las mañanas, de quien busca formas de olvidar por las tardes y de soledad en las noches. [...]

4 Gotas. Capítulo 1 de 4.

Quedaron sólo cuatro gotas…

Ella esperaba, como siempre, apoyada, como siempre, en la misma barra de siempre. Si es que se puede esperar cuando ya no se espera nada. Ella simplemente estaba allí como cada noche hasta que Víctor se acercó. [...]

Sexo en Rita. Capítulo 5: El sexo

El «punto G», anatómicamente hablando, no existe. Lo siento. Pero no lo siento por mí, sino por ellos, dado que sí es posible que la estimulación de una zona (ni tan concreta, ni tan fija, ni físicamente diferenciada) de las paredes de la vagina produzca un maravilloso orgasmo sin igual, en determinadas circunstancias, pero ni es tan fácil como meter y apuntar, ni vale la excusa de «perdona, cariño, pero tu coño es un laberinto y no llevo GPS»… [...]

Sexo en Rita. Capítulo 4: RUTH

«No es muy sociable, pero es buena chica», «Es buena, pero tendría que esforzarse», «Solo está un poco perdida, pero tiene buen fondo», «Está triste, pero es responsable, generosa y de confianza»… Esa no es Ruth. Esa soy yo, antes de Ruth. [...]

Sexo en Rita. Capítulo 3: RENATA

A veces la mejor forma de salvarte la vida es intentar matarte… Bueno, vale, no muchas veces, no es lo más normal, pero nadie dijo que Renata fuese normal…

Se supone que es bipolar, o eso es lo que le diagnosticaron al final de su adolescencia, pero no estoy de acuerdo: una persona bipolar tiene episodios maníacos y depresivos, no maníacos, depresivos, ninfómanos, dominatrix, agresivos, surrealistas, dadaístas, apamplados, sociópatas, altruistas, místicos, artísticos, estúpidos, geniales, indefendibles e indefinibles. [...]

Sexo en Rita. Capítulo 2: REBECA

La rubia me tomó el pelo desde el principio.

En el centro hacían diversas actividades, entre las que estaba la participación en las terapias de otros usuarios con problemas diferentes a los tuyos. Yo nunca había tenido problemas con las drogas (dado que se entiende que meterse una raya por diversión es un problema con las drogas, pero tomarse un bote entero de barbitúricos con una botella de José Cuervo es otra cosa diferente), así que me pusieron con los yonkis. [...]

Sexo en Rita. Capítulo 1: RITA

Chicos, la mejor forma de que tu conversación seduzca a una mujer es hablando poco… o, mejor, nada. Puedes ser un portero anabolizado de una discoteca heavy, con fama de nazi y probablemente sin más lecturas acumuladas que la de la etiqueta de la gomina, pero, si no escucho tu voz, me resultarás interesante y misterioso. [...]

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