Feria, la misma mier** de todos los años.

Me gusta disfrutar de las cosas, de las fiestas, etc. pero es muy difícil disfrutar la Feria de Málaga, al menos si eres de aquí, claro. El problema es que Málaga es un pueblo grande y aquí nos conocemos todos (y si no, siempre está la teoría de los seis grados de separación) y sin querer o queriendo, por uno o por otro, al final siempre te encuentras con alguien que conoces, salgas con quien salgas de marcha.

Y en la feria es muy fácil encontrarte a gente, sobre todo a la que no te quieres encontrar. Y eso hablando de la gente que conoces, que luego está la que no conoces y da vergüenza ajena, tales como los borrachos, las borrachas orinando en mitad de una calle, los soplapo*** de turno que van de “guays” por la vida y te cogen sin conocerte de ná y te zarandean “en plan coña”, a los que se le cae el cubata encima de ti (concretamente encima de los pies), etc.

Y eso lo ves sea de día o de noche, en el centro o en el Real, da igual. Las calles están pegajosas que cuesta la vida moverte, la gente se amontona (¿habéis oído hablar del “espacio vital”?), prácticamente respiras el aliento del que está a tu lado y no es que huela precisamente a flores (reza para que el susodicho no haya vomitado… todavía). Es lo que viene siendo una fiesta horrible para quien la padece año tras año en su ciudad natal, porque normalmente el que viene de fuera, la disfruta.

Soy plenamente consciente de que ya (por fin) ha acabado dicho sufrimiento, pero os voy a dar unos consejos que nunca pasarán de fecha, tanto para la Feria como para casi cualquier otra fiesta popular:

  1. No llevéis calzado al descubierto, usad tenis (zapatillas de deporte). Si no lo hacéis corréis un gran riesgo de que se os queden los pies pegajosos de los tintos de verano que os van a derramar, amoratados de los pisotones que os van a dar (que alguno cae por mucho cuidao que tengáis) y todo eso con mucha suerte.
  2. Ir cómodo/a es la clave. Podéis poneros taconazos y vestidos de infarto pero luego no os quejéis de que no hay donde sentarse, de que os duelen los pies, etc. Lo importante es ir cómoda, sobre todo porque los servicios van a estar hasta arriba de mierda (a veces literalmente), vais a estar MUCHO tiempo de pie, hay donde sentarse pero van a estar todos los asientos pillados y lo sabes, además, puede que tengas que correr, ya sea porque un colega te ha metido en un lío o porque tú solito/a te has metido en un marrón del copón.
  3. NO os pongáis ciegas (del verbo: beber como si no hubiese un mañana). Si vais en plan “ciega como un pijo” es MUY probable que te acabes liando con un aborto de la naturaleza y no me refiero a que el chaval o chavala en cuestión vaya a ser fea de cojo***, no, que también se puede ser feo/a por dentro.

Estos son los tres consejos básicos que os doy. Quizás dentro de unos meses venga con más  consejo para la Navidad, la fiesta de la hipocresía.

Y de regalo: