No voy a escribir sobre una forma sana de darse placer (intelectual), descubriendo los secretos que, incluso a ti mismo, aún te oculta tu propio cuerpo tu propia mente. No. Este artículo trata sobre una actitud un tanto menos sana. Tampoco me refiero a obsesionarse con un tema, dándole demasiadas vueltas, ni a un pensamiento demasiado rebuscado, ni nada de lo que pueda entrar en lo que algunos llaman “paja mental”.

La masturbación intelectual es, básicamente, la autosatisfacción en todos los sentidos: si hago algo que yo, y sólo yo, considere meritorio, yo me felicito; si tengo una idea, yo mismo la juzgo como buena y hasta me doy un premio; si quiero saber de algo, yo mismo me invento los conocimientos necesarios como para considerarme, a mí mismo, experto, y los doy yo por válidos e indudables… Y, por supuesto, si alguien me lleva la contraria, yo mismo me consuelo: “me tienen envidia” vale para casi todo.

Y ¿cuales son los sintomas para saber si tú, o alguien que conozcas, ha pasado del goce al vicio en esto del onanismo mental?

1) Leer la mitad de un artículo de un medio cualquiera sobre un tema (aunque sea yahoo respuestas) y opinar como un experto, concediéndose la misma autoridad que un catedrático del área de conocimiento al que alude dicho tema.

2) No responder a ningún argumento en contra. Para ello puedes optar por la básica redundancia, repitiendo lo mismo que ya habías dicho, por entender que, si alguien no está de acuerdo, es que es muy tonto y no se ha enterado bien, o por la paranoia, que te hace pensar que te llevan la contraria por atacarte, ya sea por fanatismo (da igual la fuerza con la que defiendas una idea sin base alguna, que los fanáticos son los demás), o por (ya sale) envidia.

3) Maquillar tu actitud intolerante, egocéntrica, superficial y absolutamente cerrada, con expresiones como “decir las cosas claras”, “ser siempre como eres”… Cada vez que escucho un “yo soy así” como justificación de algo, me imagino a un asesino en serie diciéndolo con el cuchillo ensangrentado aún en la mano.

4) Echar siempre la culpa de todo a otras personas o cosas… Si nadie me da la razón, es que son todos tontos, si todo el mundo me pide que me calle de una puñetera vez, me están censurando, o, incluso, si nadie me hace caso (en un blog, por ejemplo, que nadie lea), puede ser hasta el propio Google quien me censure, porque mis ideas son tan revolucionarias e importantes como para que lo hagan…

5) O te quieren o te odian. A nadie puedes, simplemente, darle igual. Y si no demuestran, constantemente, con halagos exagerados y atención absoluta, lo mucho que te adoran, es que te odian, y tú debes odiarles también, y demostrarlo con fuerza. A partir de ese momento te convertirás en su troll personal, y, si se les ocurre responder, aunque sea, a una cuarta parte de tus ataques, serán ellos los que te estén acosando.

Hay más señales, pero os animo a que seáis vosotros, en los comentarios, quienes las añadáis, o pongáis ejemplos concretos.