Dado que será una respuesta muy obvia hablar de mi punto de vista parcial, de mi subjetividad (que no niego, la verdad), de mi falta de respeto ante las opiniones que «critican con argumentos» los estudios de Anita Sarkeesian, o incluso llamarme «feminazi» (por favor, sí, llamádmelo, que me hace ilu)…, he considerado bastante inútil ser sutil o prudente en el título. [...]